Sovilla: Una plaza con historia      

 

Justo en el lugar donde confluyen los ríos Aller y Lena se extiende ante nuestros ojos una vasta extensión de terreno denominada como “La Plaza de Sovilla”.En la actualidad es un polígono industrial donde se asienta la moderna factoría de Rioglass, S.A. dedicada a la fabricación de vidrio curvado y otros componentes destinados al sector del automóvil y también el majestuoso lavadero de carbón de la Empresa HUNOSA que vino a sustituir al original instalado en el año 1.891 por la Sociedad Hullera Española, antigua ”La Montañesa” y cuyo propietario era D. Claudio López Brú, segundo marqués de Comillas (hay quien sostiene que en aquella época, en vez de Lavadero como tal, lo que existía era una instalación de clasificado por tamaños).

 Este espacio aún conserva parte de las antiguas instalaciones y  servicios que eran imprescindibles para el desarrollo de las explotaciones hulleras existentes y, por el contrario, muchas de ellas han desaparecido (edificio de Oficinas y Talleres primitivo muy anterior a los descritos más abajo) o, simplemente, quedan vestigios de las mismas. En dicha plaza o aledaños, existían las siguientes instalaciones que se iban incorporando a la misma a medida que la producción iba aumentando:

              Propiedad de la S.H.E., producía un conglomerado de la mezcla de los finos (islanes) y  Brea que, después de un proceso de cocción, salían unos productos llamados BRIQUETAS (figuras de forma parecida a un ladrillo pero de medidas algo mayores) y otros denominados OVOIDES, que se empleaban como combustible para las máquinas de vapor. Esta fábrica, data del año 1.885 y sus productos cumplían con creces los pliegos de condiciones exigibles para los carbones que se usaban como combustible en los buques que surcaban nuestros mares, tanto por su poder calorífico como vaporizador así como por la cantidad de humo que daban, que era muy pequeña, lo que hace suponer que se usaba poca brea para su fabricación. Su cohesión era buena y, por tanto, se evitaban las pérdidas a que daba lugar la cantidad de menudo que se formaba en las diferentes operaciones, de transporte, carga y descarga.

Ante todo, decir que se habla de LAVADERO, pero hay quien opina que, en sus orígenes no sería un LAVADERO como tal, sino de una instalación de clasificado por tamaños.

    Con el tiempo, los carbones procedentes de los diferentes grupos mineros, se lavarían (en el sentido más genérico de la palabra) por GRAVEDAD, se clasificarían y almacenaban en silos o tolvas debajo de los cuales entraban las vías de RENFE y VASCOASTURIANO donde lo cargaban directamente en vagones para su traslado a los respectivos destinos. A continuación de éste y, en dirección al río, había unas Balsas donde se decantaba el agua procedente del lavado y, una vez decantadas, se extraían los FINOS para su aprovechamiento

    Aún recordamos como en las vías reposaban varias locomotoras de vapor que eran la cabeza tractora de los vagones que componían los trenes que se encargaban de transportar la hulla desde el valle de Aller hasta el "Lavadero".

 

En esta plaza se conserva la que comúnmente se llamaba “Nave de Sovilla” que, en tiempos pretéritos (año 1.915), fue construida como central de producción eléctrica y vapor para suministrar a las instalaciones de la SHE la energía necesaria para el funcionamiento de sus instalaciones. A partir de 1.930 sirvió como depósito de materiales de ferrocarril y en la actualidad está rehabilitada y es sede administrativa de la Empresa Rioglass, S.A. Llama la atención su revestimiento cerámico y multicolor confiriéndole cierto aire modernista y nos recuerda un poco a los edificios-insignia existentes en Barcelona, lugar de nacimiento del segundo marqués de Comillas.

 Parece ser que el prestigioso arquitecto catalán Gaudí, allá por los años 1.883 a 1.887 realizó varios proyectos par el Marqués de Comillas, lo que hace suponer que dicha nave fuese diseño suyo. Otros opinan que los autores fueron otros arquitectos catalanes: Claudio Alsina Bonafont y Oriol Mestres Espluges.

         En alguna foto publicada en esta web, se puede observar la existencia de una alta chimenea de ladrillo, hoy desaparecida, que, parece haber sido destruida por un rayo..

Estaba situada también en la margen  izquierda del Río Aller, frente a Los Cuarteles de Taruelo y almacenaba en grandes "pilas" toda la madera que se empleaba en las minas de los distintos grupos y servicios.

Situada entre el Grupo  "La Catalana" y la Fábrica de Briquetas, se adaptaba la madera procedente de la Plaza a las medidas necesarias en las distintas minas para su sostenimiento.

Situados en Sovilla, había cuatro: mecánico, eléctrico, carpintería y de obras generales y tenían como misión la propia de sus respectivos nombres para los diferentes grupos de la Sociedad.

Situada en la margen izquierda del río frente al Lavadero, su misión era captar agua del río Aller para el funcionamiento de aquél.

 

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    En las inmediaciones de esta Plaza, existían otras instalaciones que no eran propiedad de la S.H.E pero que estaban íntimamente ligadas al Lavadero General (en la actualidad invisibles):

Situado en la margen izquierda del río Aller y a continuación de la Sala de Bombas, cogía las aguas que salían de las balsas de decantación del Lavadero General y recuperaba por 2ª vez los FINOS antes de verterlo al río.

Situado en la margen derecha del río frente a la Curva de Taruelo, era propiedad de unos contratistas que aprovechaban los finos que traían las aguas.

Era una contrata de la S.H.E que se lo cedió a Francisco García Lorenzo (Pachu) con la condición de que la producción obtenida se la vendiese. Situada en las inmediaciones del entronque de los ríos Aller y Lena y antes del puente del Vasco. Era de canales y efectuaba un relavado de los escombros menudos procedentes del Lavadero General.

¡Que recuerdos : el pitido de los trenes, el “turullu” de los talleres, los “ciscos “ que arrojaban los trenes y que iban a nuestros ojos o a nuestra camisa blanca recién lavada, las filigranas que hacíamos para que el tren no nos atropellase entre Oriella y Collanzo, atravesar a hurtadillas el túnel de Oriella….!

 

 

Nota:

     Nuestro agradecimiento a Guillermo Fernández Lorenzo, autor de los libros:”Apuntes para una posible historia de la minería asturiana” y “Pequeña historia del ferrocarril en Aller” que nos ha dado todo tipo de facilidades para nutrirnos de material tanto informativo como fotográfico. De igual forma se han consultado otros textos como: “Asturias y la mina” y  “Didáctica e interpretación del Patrimonio Industrial

 

Luis Fernández Rodriguez

Víctor Manuel Fernández Rodriguez

Jose Manuel Fernández Ordóñez

12/9/2006

 

 

 

 

 

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